domingo, 25 de junio de 2006
Por: Círculo de Economistas para el Desarrollo de Chile

Bachelet y Chile como Potencia Agroexportadora

Según su programa de Gobierno y las primeras señales dadas a la opinión pública, Michelle Bachelet intentará profundizar la actual estrategia de desarrollo, basada en la exportación de recursos naturales y en la entrega del excedente económico a los grupos económicos y a las transnacionales.

La futura presidente de la República ha declarado que pretende constituir a Chile en una potencia agroexportadora a nivel mundial, continuando la senda iniciada por Lagos. En este sentido dos hechos institucionales son relevantes: el traspaso de la Subsecretaria de Pesca al nuevo Ministerio de Agricultura y Alimentación, y la reforma al Ministerio de RREE, que ahora se llamará de RREE y Comercio Internacional donde se creará además la Subsecretaría de Comercio Exterior.

Más allá de que estos cambios institucionales se materialicen es importante visualizar la dirección estratégica que subyace a las intenciones de la Presidenta Bachelet, ya que hay una marcada tendencia hacia el fortalecimiento de las actividades económicas intensivas en recursos naturales como la agroindustria y la salmonicultura, además de la búsqueda de nuevos TLCs para abrir aún más nuestra economía a los mercados internacionales. De hecho, ya se vislumbran acuerdos comerciales con Japón, India, Malasia y Panamá.

En otras palabras, el futuro será más TLCs, más crecimiento de la industria alimenticia primaria, entre ellas las salmonicultura, más presión sobre los ecosistemas y RRNN y mayor precarización del empleo, especialmente de las temporeras agrícolas y de los trabajadores salmoneros, ya que de esta forma se sacará provecho a nuestras principales ventajas comparativas: abundancia de recursos naturales (aunque cada vez menos abundante) y mano de obra barata.

Un hecho preocupante ligado a la industria pesquera chilena ocurrido en los primeros 100 días de Bachelet es la entrada al mercado salmonero de importantes empresas pesqueras extractivas como Coloso, ligado a la familia Lecaros Menéndez y El Golfo, ligado a la familia Yaconi Santa Cruz. Más allá de las intenciones de estas empresas de diversificar su accionar y entrar a un mercado altamente rentable como el salmonero, aprovechando además las economías de escala y la reducción de costos producto de la integración vertical, al contar estas empresas pesqueras con la harina de pescado insumo que muestra un alto precio en la actualidad US$/Tmb 1.430 y representa cerca de 35% del costo del alimento para salmones, mientras que dicho ítem significa 60% del costo total de un kilo de salmón , esta acción reforzará la alta concentración de la industria pesquera y salmonera nacional agravando la regresiva e injusta distribución de los ingresos en nuestro país.

Frente a esta estrategia de desarrollo, la reforma a la actual institucionalidad ambiental a través de un nuevo Ministerio del Medio Ambiente y de una Superintendencia Ambiental tendrá pocos efectos en la defensa de nuestro patrimonio ambiental ya que no está en la lógica de las futuras autoridades la sustentabilidad como ente rector del desarrollo económico del país, de hecho no se contempla en la agenda oficial la aplicación de royalties a las actividades extractivas de RRNN.

Respecto a la injusticia social, Bachelet ha centrado el tema básicamente en la idea de una reforma profunda al sistema previsional, pero caben serias dudas acerca de la capacidad que tenga su futuro Gobierno para corregir un mercado oligopólico frente a los intereses de los principales grupos económicos nacionales.

Bachelet y la "Prometida" Reforma Previsional

Hoy, el 50% de los afiliados a las AFPs recibirían una jubilación menor a la asistencial, que bordea los 40 mil pesos mensuales. Por lo tanto, el Estado se verá en la obligación de surtir de subsidios a los millones de chilenos que han entregado parte de sus sueldos a un sistema de administración que ha lucrado sin parar desde 1981.

Las AFPs se han convertido en uno de los sectores económicos más dinámicos con una rentabilidad del 25% anual. Esas enormes ganancias se explican por los elevados cobros de administración pagados por los cotizantes, que superan el 13%, y por la escasa competencia que existe en este sistema. Las AFPs administran fondos por sobre los 40 mil millones de pesos, que en el 2004 llegaron al 64% del Producto Interno Bruto de Chile, es decir, de cada 100 pesos que se generaron ese año en el país, 64 fueron manejados por las AFPs.

Lamentablemente, la Concertación nuevamente traiciona sus principios y hecha por la borda la posibilidad de una reforma sustancial al actual sistema previsional cuando la presidenta Bachelet nomina mayoritariamente en el consejo de asesores que delineará la reforma, a importantes figuras del pensamiento neoliberal ortodoxo "criollo", provenientes de centros de estudios íntimamente ligados al gran empresariado como el CEP y Libertad y Desarrollo. Los trabajadores quedaron sin representación y curiosamente dos reconocidos expertos, que ponían en tela de juicio la competencia de la industria y el poder oligopólico de las AFPs -ambos de diferente color político-como Salvador Valdés y Manuel Riesco, quedaron excluidos.

Es muy difícil que en ese contexto se logren avances importantes para los trabajadores, sobretodo si no se contemplan reformas económicas estructurales, especialmente en el mercado laboral. Si sólo un 30% de los puestos de trabajo en Chile son catalogados como "decentes", si el 80% de los chilenos obtiene mensualmente menos de 300 mil pesos y si los empleadores no pagan las cotizaciones de sus trabajadores, porque la Inspección del Trabajo no puede fiscalizar, cualquier modificación al sistema de las AFPs no tendrá éxito.

Es decir, se requiere de una cirugía mayor, que implique una reestructuración total del actual patrón de concentración de la riqueza que bien representan las AFPs.

Mantención del IVA en 19%: Se mantiene la Injusticia

A las pocas semanas de haber asumido Bachelet fuimos sorprendidos por la decisión del ministro de hacienda Andrés Velasco de mantener la tasa del IVA en 19%, argumentando que esto es necesario para financiar el programa social de Bachelet, en especial lo referido a las mejoras en las pensiones mínimas.

Esta decisión deja al descubierto, nuevamente, la nula voluntad por parte de la Concertación de hacerse cargo de la desigualdad en nuestro país, la que se encuentra amparada fundamentalmente en nuestra injusta estructura tributaria.

Hoy en día la recaudación fiscal recae principalmente en los impuestos indirectos, que gravan al consumo, siendo el más importante el IVA que explica casi el 50% de toda la recaudación. Este impuesto grava mucho más fuerte en términos relativos a aquellos grupos que destinan la mayor cantidad de su ingreso al consumo, es decir, a los más pobres. Por otro lado, el impuesto a la renta de las empresas (1er categoría) sólo aporta con el 17% de la recaudación. En otras palabras los más pobres de este país terminan financiando al aparato estatal, o lo que es peor los pobres se financian a sí mismos.

Lo más grave de todo este asunto es que sistemáticamente las políticas públicas de la Concertación, en especial las tributarias, como casi una constante, están agudizando la desigualdad en nuestro país. Recordemos que el alza en el IVA, prometida como transitoria, de un 18 a un 19% se fundamentaba en la pérdida de recaudación producto de la firmas de los TLCs con EEUU y Europa, pérdida estimada en más de 430 millones de dólares. Sin embargo, en términos netos esta mezcla de políticas, reducción de aranceles y aumento del IVA, perjudicó mucho más fuerte a los más pobres, ya que mientras el quinto quintil (más rico) sólo perdía un 0,09% de su ingreso, el primer quintil (más pobre), perdía un 0,42% de su ingreso.

Esta medida deja al descubierto la verdadera línea económica de la Concertación IV, pasando de las promesas electorales a la cruda realidad a la cual ya nos tienen acostumbrados, el constante, repetido y añejo dogma neoliberal, mientras que aquellas propuestas progresistas que atacan la desigualdad a través de una estructura tributaria progresiva con aumentos en los impuestos directos y aplicación de royalties a nuestros RRNN deberán seguir esperando como un lejano anhelo de nuestra ciudadanía.

Nuevas Políticas para Enfocar la Pobreza

Hace algunas semanas atrás el Gobierno a través de la ministra de Mideplan Clarissa Hardy anunció la renovación de la antigua Ficha CAS por la nueva Ficha de Protección Social. La importancia de este hecho radica en que después de mucho tiempo se avanza en la reformulación de una las herramientas más vitales para el buen desempeño de las políticas sociales como lo es la Ficha CAS. A través de esta Ficha se puede caracterizar a la población en condición de pobreza y focalizar los recursos de los principales programas sociales como Chile Solidario.

La nueva Ficha de Protección Social es un paso adelante en el sentido de incorporar nuevos elementos teóricos y prácticos que permitan visualizar todas las dimensiones de la pobreza, especialmente en lo que se refiere a la Vulnerabilidad. Esto ya que se contemplan nuevos elementos para la calificación como la información referida a enfermedades crónicas e invalidantes, la pertenencia pueblos originarios y sobre la calidad de los empleos, considerando además las diferencias regionales y la educación como parte de un conjunto de variables relevantes que permiten caracterizar la capacidad generadora de ingresos. La antigua Ficha CAS en cambio, se enfocaba demasiado en la tenencia de ciertos bienes (refrigerador, lavadores, etc.), considera la educación como un elemento aislado y carece de un enfoque regional.

Pero pese a este avance aún queda pendiente sincerar las cifras de pobreza en nuestro país, producto de una forma metodológica que subestima sistemáticamente el número de pobres. Esto ya que a través de una línea de pobreza que recoge dos veces el valor de una canasta básica de alimentos y que alcanza un valor de 43.712 pesos no se da cuenta de la real dimensión de la pobreza en nuestro país. A nuestro juicio, este método para definir la pobreza está lejos de ser medianamente realista, es como tomar la temperatura con la palma de la mano, la que puede ser muy certera para definir si el enfermo tiene o no temperatura, pero difícilmente puede determinar la magnitud de dicha temperatura. En otras palabras, al menos para el Chile de hoy, este método para cuantificar la pobreza tiene severos problemas para describir apropiadamente la realidad y parametrizarla adecuadamente.

Si se considera una cifra más realista para medir la pobreza, en base a las necesidades básicas, de 131 mil pesos por persona al mes, el porcentaje de personas que no logra cubrir adecuadamente sus necesidades en la sociedad moderna y compleja de hoy, ascendería a más del 70% de la población. Por lo tanto llegó la hora de sincerarnos como sociedad y establecer nuevos estándares para medir la pobreza en nuestro país.


Fuente: Prensa Humanista.cl
Publicado por PrensaRSF @ 0:52
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